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sábado, noviembre 18, 2006

La disfunción eréctil, ¿un «chivato» de la salud cardiaca?

Si la próxima vez que acuda al médico de familia éste le pregunta, además de por su tensión arterial y su colesterol, cómo va su salud sexual no se sorprenda. Una nueva investigación postula que la disfunción eréctil puede ser un «síntoma centinela» que alerta con anticipación si usted presenta un mayor riesgo de experimentar un accidente coronario (un infarto de miocardio, un ictus o una angina de pecho) en los siguientes años. Es más, los autores propugnan que los profesionales que se enfrenten a un paciente con antecedentes de alteraciones de la erección chequeen la presencia de otros factores de riesgo y, si es necesario, inicien terapias cardioprotectoras. ¿El motivo? Las probabilidades de sufrir un evento cardiaco llegan incluso a duplicarse si antes se ha experimentado el problema sexual, al menos entre los varones de más de 55 años.
No es ninguna novedad que entre el trastorno eréctil, que se calcula que afecta a 100 millones de hombres en todo el mundo y la enfermedad cardiovascular existen numerosos puntos en común. Otras investigaciones habían puesto de manifiesto antes esta asociación. Ambas dolencias se ven afectadas por los mismos factores de riesgo, como la edad, el tabaquismo, la diabetes, la depresión y las cifras elevadas de la presión arterial y, asimismo, presentan una fisiopatología común ya que, en sendos casos, se produce una alteración de la vasculatura.
El trabajo que publica esta semana la revista 'The Journal of the American Medical Association' ('JAMA') confirma que esta relación es, si cabe, aún más estrecha. El estudio, llevado a cabo en EE.UU., ha seguido durante siete años a un grupo de alrededor de 9.000 varones de más de 55 años que participaban en una investigación sobre la prevención del cáncer de próstata con el fármaco finasteride. La muestra evaluada fue precisamente la integrada por los hombres que no tomaron esa medicación, es decir, el grupo placebo, cuyos miembros recibieron una sustancia sin actividad terapéutica para comparar los resultados y averiguar el efecto del citado fármaco. Pero, al igual que el resto, estos varones sí se sometieron cada tres meses a exámenes sobre su salud cardiovascular y sexual, a la vez que se les valoraron otras variables que influyen en la incidencia de ambas patologías. Así se comprobó, que el 47% de los participantes ya presentaba disfunción eréctil en el momento de entrar en el estudio, mientras que, de la otra mitad sin problemas de erección en ese momento, el 57% los desarrolló después de cinco años de seguimiento.
Los autores han comprobado igualmente que, entre éstos últimos, el riesgo de sufrir un evento cardiovascular ha sido entre un 25% y un 45% superior en los años siguientes. Así concluyen que el peligro para la salud cardiaca se duplica entre la población masculina de mayor edad cuando existen antecedentes de impotencia en comparación con los grupos más jóvenes y sexualmente sanos. «Nuestros datos ofrecen la primera evidencia sólida de la fuerte asociación entre la disfunción eréctil y el desarrollo subsiguiente de eventos cardiovasculares», explican los investigadores en el artículo que publica el 'JAMA'.
Respecto a la magnitud de su valor predictivo del riesgo cardiaco, lo equiparan al de otros factores, como tener antecedentes familiares de infarto de miocardio, ser fumador o sufrir trastornos de los lípidos. Aunque reconocen que no sería necesario llevar a cabo una valoración cardiovascular completa por el mero hecho de que un paciente, sin otra sintomatología, presente signos de disfunción eréctil, sí subrayan la importancia de que en las consultas se realice un «seguimiento estrecho y diligente de aquéllos con problemas de erección que exhiben un perfil de riesgo elevado».



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