Porque más vale prevenir que curar, háztelo mirar.

lunes, abril 23, 2012

Disfunción sexual masculina

En general los hombres se sienten avergonzados o se niegan a discutir problemas sexuales con su médico. Esto puede provocar una ansiedad innecesaria y una demora en el tratamiento.
Si un hombre no puede tener y mantener una erección con la rigidez necesaria para llevar a cabo el acto sexual se dice que es impotente. Todos los hombres sufren ocasionalmente de disfunción sexual, pero cuando se hace más frecuente o crónica, la disfunción se convierte en impotencia.
La impotencia ocasional se puede resolver modificando los hábitos de vida. A medida que el hombre envejece, necesita una estimulación mayor para alcanzar la erección y más tiempo entre erecciones. Del todo normal. No obstante, la impotencia no es una consecuencia de la edad avanzada.
Las causas más comunes de la impotencia ocasional son: la fatiga, el estrés, las bebidas alcohólicas. La impotencia permanente se debe a una variedad de razones. Entre las causas físicas figuran: Enfermedades cardiovasculares, hormonales, diabetes, lesiones en la médula, esclerosis múltiple, otras enfermedades neurológicas, algunas operaciones de cáncer del recto, la próstata o la vejiga.
Los síntomas manifestados son: Incapacidad de tener una erección, incapacidad de mantener una erección lo suficientemente rígida para inicial el coito, incapacidad de mantener la erección durante el coito.
Consulte a su médico si la impotencia interfiere regularmente con sus relaciones sexuales. A veces la impotencia es una señal de otras enfermedades, por ejemplo: Diabetes, depresión, enfermedades neurológicas, enfermedades vasculares, hipertensión, desequilibrios hormonales. En estos casos, un diagnóstico temprano sería muy importante, no sólo para resolver el problema sexual sino también para comenzar a tratar una condición potencialmente grave. El médico realizará un examen completo y analizará su historia clínica. El doctor le hará preguntas sobre su vida sexual pasada. Evaluará el uso de medicamentos, alcohol y drogas. Para determinar si la causa es física o psicológica, es probable que recomiende una prueba de laboratorio. Esta prueba, durante la cual el paciente duerme, permite observar si ocurren erecciones normales durante el sueño.
Si la causa de la impotencia son algunos medicamentos, bastará con modificar la dosis o recetar otro. Algunas formas de impotencia no son curables. Una de ellas es la que resulta de los nervios y arterias lesionados por la diabetes. La impotencia causada por lesión de nervios debido a ciertas operaciones de próstata y vejiga también son irreversibles. En estos casos, tal vez la mejor solución sea implantar un dispositivo en el pene que permita la erección.
Para acabar, el mejor cuidado es la prevención, por ello: Cuide y mantenga la salud sin posponer el tratamiento de ninguna enfermedad. Evite el uso excesivo del alcohol. Equilibre el trabajo y el tiempo libre para evitar el estrés. Establezca una buena relación con su pareja; dedique tiempo y cuidado para facilitar la intimidad sexual. Tome solamente medicamentos recetados por su médico. Informe al doctor sobre cualquier cambio que observe en su actividad sexual.



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