Porque más vale prevenir que curar, háztelo mirar.

viernes, febrero 08, 2013

Causas, tratamiento y cuidados para la ciática

La ciática es un trastorno nervioso que causa dolor en la parte baja de la espalda y las piernas. Su nombre proviene del nervio ciático, el más largo y ancho del cuerpo. Este nervio comienza en varios niveles de la columna vertebral y sus múltiples ramas se unen para formar un solo tronco nervioso. Este se extiende hacia la rodilla, se divide en dos pequeñas ramas las cuales continúan hacia el pie. Su largo curso y gran tamaño hacen al nervio ciático particularmente vulnerable a la presión o daño, provocando dolor.
La ciática suele ser un dolor intenso de instauración brusca que incapacita para realizar las tareas más simples. El dolor presenta una distribución igual que la del nervio que le da nombre, ciático. El dolor suele comenzar en la zona lumbar extendiéndose por la zona glútea, muslo, pierna hasta el pie.
Generalmente la ciática no es peligrosa, pero el dolor de la zona lumbar de la espalda es una de las principales causas de incapacidad en nuestra sociedad (y la segunda más común de pérdida de tiempo de trabajo después del resfriado).
Como el tratamiento para el dolor de espalda es más efectivo en las etapas iniciales de su desarrollo, se aconseja obtener un diagnóstico y tratamiento tempranos para evitar la incapacidad permanente.
Cualquier presión, daño, espasmo muscular, tirón en la espalda o inflamación que afecte al nervio ciático puede desencadenar la ciática. En la mayoría de los casos, sin embargo, la fuente del problema suele ser un disco vertebral (hernia discal o intervertebral).
Los principales síntomas de la ciática son: Dolores en la parte baja de la espalda que se extiende hacia la pierna. Este dolor puede ser desde una leve molestia hasta uno fuerte o sensación de quemadura. Dolor que empeora al toser, estornudar, estirarse o inclinarse. Debilidad muscular que puede limitarse a la pierna o el glúteo, o llegar al pie. Hormigueo o adormecimiento en la pantorrilla. Pérdida de reflejo nervioso de la rodilla (reflejo patelar). Incontinencia y/o disfunción sexual.
Debería informar a su médico ante cualquier dolor de espalda persistente o severo. Si es apropiado, se le podría enviar a un neurólogo u ortopedista para diagnósticos y tratamientos especiales.
Para la realización de un diagnóstico correcto, el médico podrá solicitar una amplia gama de pruebas; entre las que pueden requerirse se encuentran: Examen físico de la espalda y las piernas. Tomografía computerizada (TAC) para obtener imágenes de cortes transversales. Radiografías para identificar anomalías anatómicas. Imágenes por resonancia magnética que ayuden en el diagnóstico de una hernia de disco.
Una vez diagnosticada la ciática, se puede recetar un tratamiento para curar la causa subyacente. En la mayoría de los casos se utiliza los tratamientos conservadores, tratando la causa subyacente o la sintomatología. En casos serios será necesario una intervención quirúrgica para quitar un disco deslizado o una prominencia ósea artrítica y así aliviar la presión en el nervio.
Para prevenir la ciática se deberían llevar a cabo los siguientes cuidados: Hacer ejercicios regularmente para mantener la fuerza muscular de la espalda y abdomen. Mantener un peso ideal para que la espalda no haga esfuerzos excesivos. Ante un nuevo trabajo o deporte aprender mecanismos corporales correctos para no dañar la espalda. Si se tiene un historial de problemas de espalda, elija deportes que no incluyan tirones de espalda (caminar, nadar, ciclismo) y evite el tenis, los bolos o levantar pesas. Al levantar objetos, doble las rodillas y súbalos desde abajo con la espalda recta; en lugar de doblar la cadera y levantar desde arriba.



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