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viernes, enero 26, 2007

Crecer junto a una gran carretera afecta al desarrollo pulmonar

La cercanía a una autopista, además de las evidentes incomodidades, deteriora el desarrollo de la función pulmonar que se produce en la infancia y adolescencia. Según una investigación en la que se ha evaluado a más de 3.600 niños a lo largo de ocho años, vivir a menos de 500 metros de una gran carretera genera una capacidad pulmonar menor.
A lo largo de los últimos años se han publicado diferentes tipos de estudios que han detectado un efecto de la exposición a la contaminación ambiental sobre la función pulmonar de los niños. Sin embargo, hasta el momento, no se había evaluado de qué manera podría alterar el desarrollo pulmonar la cercanía diaria a la exposición habitual al tráfico. El nuevo trabajo, publicado en 'The Lancet', parece dejar claro que cuanto más lejos de los coches, mejor. "En vista de la magnitud de los efectos detectados y de la importancia de la función pulmonar como un determinante de la mortalidad y morbilidad, la reducción de la exposición al aire contaminado por el tráfico podría dar lugar a importantes beneficios para la salud pública", afirman los autores del estudio, de la Universidad de California del Sur, Los Ángeles (EE.UU.).
En el estudio se reclutaron a 3.677 niños de 12 comunidades del sureste de California con diferentes grados de contaminación ambiental. A lo largo de ocho años, se realizó un seguimiento y control de los pequeños cuya edad media al inicio del trabajo era de 10 años. Durante ese tiempo, se realizó una espirometría (prueba para valorar la función pulmonar) anual a cada participante y se llevaron a cabo cuestionarios sobre la historia familiar, el estado de salud de cada uno de los niños, los hábitos tabáquicos, etc. También se tuvo en cuenta la distancia de la vivienda a una autopista, la intensidad del tráfico, las tasas de emisión de esos coches, las condiciones meteorológicas y la contaminación ambiental de cada zona. Al analizar los datos, se ha observado que los niños que vivían a menos de 500 metros de una autopista, presentan un desarrollo de su función pulmonar menor que aquellos cuya residencia estaba al menos a 1.500 metros.
Para confirmar estos resultados, los investigadores llevaron a cabo un análisis en un subgrupo de jóvenes que ni fumaban ni tenían asma. En estos participantes se volvía a confirmar el efecto de la distancia a una gran carretera sobre su salud pulmonar. También esta relación fue independiente del nivel de contaminación ambiental que presentara la región. Esto sugiere que incluso en un área con un ambiente limpio, "los niños que viven cerca de una gran carretera tienen un riesgo elevado de esos efectos sobre su salud. Nuestros resultados también muestran que los jóvenes que viven en una zona con una fuerte contaminación y cerca de un área con gran tráfico experimentan una combinación de efectos adversos sobre el desarrollo, tanto por las sustancias locales [las derivadas del tráfico] como por las regionales", señalan los autores. Esa alteración en el crecimiento pulmonar durante la infancia se tradujo en un déficit pronunciado de la función pulmonar a los 18 años. El efecto fue mayor para aquellos que vivieron a menos de 500 metros de una autovía. "El desarrollo pulmonar es casi completo a los 18 años, por lo que un individuo con un deterioro a esa edad continuará probablemente teniendo una función pulmonar reducida para el resto de su vida", continúa el trabajo.
Este equipo investigador señala que los resultados respaldan a los obtenidos en un trabajo anterior en el que se mostraba que partículas de menos de 2,5 microgramos, que son las que se generan con el tráfico entre otras fuentes, afectaban a la función respiratoria. Las partículas ultrafinas presentes a gran concentración en las cercanías de las autopistas pueden dar lugar a estrés oxidativo y nitrosativo (reacciones celulares) en las vías aéreas, lo que conduce a una inflamación. "La inflamación crónica podría producir un deterioro de la función respiratoria. Se necesitaría más investigación para identificar los contaminantes del tráfico que tienen efectos sobre la salud y dilucidar la contribución de cada sustancia en las relaciones regionales y locales". Finalmente, los autores apuntan que muchos niños están expuestos en la actualidad a estos factores ya que sus casas o sus escuelas se encuentran cerca de una gran carretera. La reducción de esa exposición tendría grandes beneficios, concluyen.
Por otro lado, Thomas Sandström y Bert Brunekreef de las Universidades de Umeä (Suecia) y Utrecht (Holanda) advierten, en un editorial publicado también en 'The Lancet', que algunos factores sociales podrían tener un efecto sobre el desarrollo de la función pulmonar y podrían alterar los resultados. No obstante, alaban la calidad del estudio de los investigadores estadounidenses.
Para los editorialistas la clave ahora es identificar qué componentes relacionados con el tráfico son los responsables de efectos nocivos sobre la salud. "Este resultado [el del estudio] genera importantes cuestiones para la sociedad sobre la estructura de los sistemas de transporte, los motores, los fueles, la combustión y el polvo de las carreteras en áreas urbanas", concluyen.



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