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lunes, diciembre 25, 2006

Juguetes muy ruidosos pueden dañar la audición

Muchos hogares se han despertado hoy sumidos en un estruendo de juguetes. Pistolas y cochecitos forman parte de la algarabía tradicional del día de Navidad. Algunos de estos artículos no sólo provocarán los típicos dolores de cabeza a los mayores de la familia. Un estudio realizado por una organización no gubernamental británica para la investigación de la sordera, advierte de que los sonidos emitidos por algunas armas de 'pega' superan los límites de seguridad para el oído infantil y pueden provocar daños en la audición.
La fundación 'Deafness Research UK' encargó al Instituto del Oído de la Universidad College de Londres que analizará los niveles de ruido emitidos por una selección de juguetes, 15 en total, a la venta durante la presente campaña navideña y dirigidos a menores de edades comprendidas entre los tres meses y los 15 años.
Casi todos (14) emitían sonidos por encima del umbral recomendado de 85 decibelios (A) cuando se colocaban junto al oído. La mitad de ellos rozaba o superaba también los límites de seguridad cuando se midieron a una distancia de unos 25 centímetros, más o menos a la altura de los hombros. Los más peligrosos han resultado ser las pistolas de juguete: sofisticadas metralletas, fusiles de asalto, armas galácticas y revólveres de pistones exceden las recomendaciones sobre seguridad auditiva. Algunas tienen el potencial de causar una pérdida inmediata de audición en el oído infantil, según las conclusiones del análisis.
Los niveles de sonido aceptables para los juguetes dirigidos al público infantil se sitúan en 85 decibelios (A). Exponerse de forma prolongada a valores superiores pueden dañar la audición. Catorce de los 15 productos estudiados presentan umbrales entre los 84 y 115 dB (A) al colocarse a 2,5 centímetros. Sólo un teléfono móvil de la marca VTech para bebés emite sonidos por debajo de este umbral.
Al probarse a 25 centímetros del oído, una distancia habitual durante el juego, ocho de los 15 artículos produce ruidos entre 81 y 105 dB.
Los autores del estudio señalan que la capacidad lesiva de estos juguetes depende del uso que haga el pequeño de ellos, tanto de la distancia a la que los coloque respecto a sus oídos y del tiempo durante el que los use. Es decir, la mayoría de estos juguetes sólo causará daños si los pequeños los emplean con demasiada frecuencia o durante mucho rato o si los acercan en exceso a sus oídos. En este sentido, aconsejan a los padres que estén alerta y actúen en consecuencia: si el cachivache es muy ruidoso, mejor que el crío no juegue con él más de una hora al día. La recomendación que seguramente seguirán con agrado muchos progenitores.



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