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martes, marzo 20, 2007

El tabaco y la piel

Fumar no sólo puede arrugar la cara y teñirla de un tono amarillento; puede hacer lo mismo con el resto del cuerpo, según un estudio publicado en Archives of Dermatology por un grupo de investigadores que muestra que fumar afecta a la piel de todo el cuerpo, incluso de la piel protegida contra el sol.
"Examinamos la piel no facial que estaba protegida del sol y descubrimos que el número total de cajetillas de cigarrillos fumadas por día y el total de años que una persona ha fumado, estaban relacionados con la cantidad de daño que sufre la piel de la persona estudiada", según afirma la doctora Yolanda Helfrich, de la Universidad de Michigan, que dirige el estudio. "En las personas estudiadas mayores de 65 años, los fumadores tenían la piel sustancialmente más arrugada que los no fumadores. Algo similar ocurre en las peronas de entre 45 y 65 años", añade el equipo de Helfrich.
Los investigadores estudiaron a 82 personas, fumadores y no fumadores, con edades comprendidas entre los 22 y los 91 años, siendo la mitad de ellos fumadores.
Cuando la piel se expone a la luz solar, la cara se arruga notablemente y adquiere un tono amarillento, muy pálido, según los investigadores.
Varios estudios previos han descubierto que fumar cigarrillos contribuye a un envejecimiento prematuro de la piel, patente en las arrugas.
Fumar puede dañar también el tejido conjuntivo que soporta la piel y los órganos internos.



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